No sé posar: el mayor miedo frente a la cámara (y por qué no importa)
Una de las frases que más escucho antes de una sesión es:
“Es que no sé posar”.
A veces viene acompañada de nervios, otras de una risa incómoda o de la frase clásica:
“Nunca salgo bien en las fotos”.
Y siempre respondo lo mismo:
no tienes que saber posar.
El verdadero problema no es la persona frente a la cámara
La mayoría de las fotos incómodas no existen porque alguien “posó mal”, sino porque nadie la guió.
Durante años se nos hizo creer que para una buena foto había que:
Saber qué hacer con las manos
Mantener una postura rígida
Forzar una sonrisa
“Verse fotogénica”
Pero la realidad es otra:
en fotografía de retrato, posar no es adoptar una postura perfecta, sino entrar en un proceso guiado donde el fotógrafo dirige, acompaña y ajusta cada detalle.
Cuando la dirección existe, la cámara deja de sentirse como un juicio y se convierte en una herramienta.
Qué significa realmente una sesión guiada
Una sesión guiada no es improvisación, pero tampoco rigidez.
Es un equilibrio entre técnica y sensibilidad.
Antes de la sesión
Conversamos sobre lo que quieres comunicar con tu imagen:
¿Para qué la necesitas?
¿Qué te gustaría sentir al verte en las fotos?
¿Qué te incomoda normalmente frente a la cámara?
Esto define el tono de toda la sesión.
Durante la sesión
No te dejo sola frente al lente.
Te guío paso a paso:
Postura
Movimiento
Manos
Mirada
Ritmo y respiración
No hay poses forzadas ni silencios incómodos. La dirección es constante y clara, incluso si nunca has posado antes.
Después de la sesión
La selección y edición de imágenes se hace con el mismo cuidado.
El objetivo no es cambiarte, sino que te reconozcas en la fotografía.
Por qué trabajar en exteriores ayuda (y mucho)
Muchas personas se sienten más cómodas fuera de un estudio tradicional, y no es casualidad.
En exteriores:
El cuerpo se mueve con más naturalidad
La respiración se relaja
La expresión fluye mejor
Esto permite imágenes más auténticas y menos tensas.
Lejos de ser una limitación, el entorno se convierte en un aliado para construir retratos que se sienten reales.
No se trata de verte “perfecta”, sino de verte tú
Una buena fotografía de retrato no busca esconderte ni exagerarte.
Busca mostrarte con intención, seguridad y coherencia.
Cuando hay guía, el “no soy fotogénica” deja de ser un problema.
Cuando hay dirección, el miedo desaparece.
Cuando hay experiencia, la imagen se construye.
Si buscas algo más que una foto rápida
Si lo que quieres es una sesión donde:
No tengas que saber posar
Te sientas acompañada en todo momento
Tu imagen comunique quién eres y hacia dónde vas
Una experiencia fotográfica guiada puede marcar la diferencia.
Puedes escribirme por WhatsApp y con gusto te explico cómo trabajamos.